EI sonido de una campanilla en la puerta de la ferretería de toda la vida, se transformó en un tono musical activado por detección de movimiento.

Y sin saberlo, es muy posible que con ese cambio, se abriera la puerta a las nuevas tecnologías, tal y como hoy las entendemos pero que, entonces, pertenecían a un mundo casi de ciencia ficción y, sobre todo, desconocido para la gran mayoría.

Habían empezado las presentaciones.

La tecnología comenzó a formar parte del juego en la relación entre el cliente y el vendedor, muy cerca de los primeros ordenadores que se volvieron poco a poco indispensables cuando no habían hecho más que debutar como sofisticadas máquinas registradoras.

Apenas hace tres lustros de lo primero, del cambio de la campanilla por el timbre “inteligente”, y menos de una década de lo segundo, de los cambios que marcaron el comienzo de la era de la digitalización en las pequeñas y grandes empresas del mundo del bricolaje.

Hace tan poco tiempo que muchas están aún en plena transición y algunas, las menos, creyendo que aún tienen tiempo para pensárselo.

No nos gustaría estar en su pellejo.

¿Y qué ha pasado desde que se abriera esa puerta a lo desconocido?

Antes de cruzar ese umbral, el cliente, previo tintineo de la campanilla, pasaba al mostrador y pedía ayuda, apoyo, consejo…y no pedía un café para charlar un rato sobre lo divino y lo humano de los clavos, de los tornillos y de las escuadras, con su proveedor habitual de asuntos de bricolaje, de milagro.

¡Qué tiempos! ¿Verdad?

Ahora el cliente potencial se prepara un café en su propia cafetera y entra en todas las tiendas de bricolaje que le interesan dejándose guiar por consejeros y consejeras virtuales, para pasar después a rastrear y confrontar opiniones en los foros y redes sociales y, probablemente, tras otro café, tomar una primera decisión, porque seguramente no será definitiva hasta que acabe de repasar otra buena tanda de webs en busca de la compra perfecta.

Entre la campanilla y los consejos de mostrador y el café para autoconsumo y la navegación sin pausa para elegir lo mejor, no solo ha pasado el tiempo, además ha pasado el tsunami tecnológico que ha dejado, al otro lado del umbral, una nueva forma de comprar, una herramienta que permite a los clientes la utilización de diferentes canales para lograr un mismo objetivo.

Se llama omnicanalidad, ha llegado al mundo del bricolaje. Y no se va a ir. Si no lo has hecho ya, prepárate para cruzar al otro lado.

Veamos qué dicen los datos, que suelen refrescar la atención y congelar las verdades para que no pasen desapercibidas: el 75% de los consumidores utiliza, como mínimo, 3 canales distintos para informarse antes de decidir una compra. Y el 60% de esos canales son digitales.

Creemos que como empresario del sector del bricolaje, debes saberlo para poder tomar cartas en el asunto porque estos datos significan que tu presencia multicanal es indispensable.

No querrás que tus clientes busquen, comparen y encuentren algo mejor que tu tienda, sencillamente, por no estar presente en todos los escenarios que ellos dominan a la perfección por adelantarse a tu empresa y manejar, con la habilidad profesional que les da la práctica, sencillas herramientas que les permiten lograr el objetivo final de hacerse con el mejor producto, de la mejor forma posible, con el mínimo tiempo de espera y con todas las garantías de una compra segura.

Y claro, esa forma de adquirir, de comprar productos, engancha y si tú no tienes presencia multicanal, estas completamente fuera de juego, fuera de plano, vamos, que eres literalmente, invisible.

¿Cómo puedes lograr tener presencia multicanal?

Tienes una web, bien, eso puede soplar a favor, pero esa web no te garantiza que sea lo primero que vean los clientes potenciales cuando hagan una búsqueda porque, aunque te parezca mentira, el 95% de los usuarios que va a acceder a un sitio web cuya URL conocen, no se toman la molestia de escribir dicha URL en la barra de direcciones, sino que hace su búsqueda en Google u otro buscador y ahí, en ese momento que es un instante, si no has hecho los deberes, puede pasar de todo, desde que aparezca un foro que valore positivamente tu negocio, hasta que asome un usuario que tuvo una experiencia no muy positiva en tu tienda, pasando por el hallazgo de un dominio similar que te haga quedar mal y/o que despiste a tu potencial cliente y lo saque del circuito. Tu reputación por el suelo y tu magnífica web reducida a agua de borrajas.

¿Cómo conseguir que el cliente visualice lo que nosotros queremos, cómo hacer que el buscador nos obedezca sin rechistar?

Desengáñate, no se puede, no existe esa posibilidad pero atención, porque sí existen las herramientas que te pueden ayudar a acercarte tanto que casi, casi, roces el pleno absoluto.

Como norma general, tu tienda de bricolaje debe tener su presencia online con estas 8 indispensables características:

  • Una web con una estructura de contenidos clara, independientemente de que sea o no tienda online.
  • Páginas e imágenes de la web metaetiquetadas.
  • Perfil de empresa en Google my Business
  • Contenidos originales y actualizados en el blog de la empresa.
  • Perfiles en redes sociales actualizados.
  • Perfiles en directorios actualizados.
  • Usabilidad y diseño con el objetivo de que los visitantes de tu web se sientan a gusto y pasen el mayor tiempo posible en ella. El tiempo de permanencia en una web es un factor determinante para obtener un buen posicionamiento orgánico.
  • Velocidad de descarga de la web, especialmente en dispositivos móviles. Cuanto más tarde la web en cargar, menos posibilidades tendrás de que los buscadores te tengan en cuenta.

Los términos pueden intimidar un poco pero eres perfectamente capaz de comprenderlos, solo necesitas un poco de apoyo.

Toca la campanilla y acércate a tu equipo, de marketing, interno o externo, ellos se tomarán ese café contigo mientras elaboráis la estrategia adecuada para que tu negocio atraviese el umbral de la omnicanalidad pisando territorio seguro, como si llevaras haciéndolo toda la vida.