Estamos en un momento delicado en cuanto a la redefinición de la ordenación en muebles de oficina y hay dos claves para entenderlo.

Una es la revolución tecnológica en la que estamos inmersos desde hace, cuando menos, un par de décadas. La otra, los cambios en la forma de trabajo que ha traído consigo la situación de pandemia que estamos viviendo. Ya nada es lo que era y, en muchos casos, las cosas han dejado de ser lo que parecen.

Los fabricantes de muebles de oficina han entendido perfectamente la nueva situación y creado soluciones diversas que lo mismo valen para un roto que para un descosido, como dirían las abuelas de antaño cuando se referían a algo valioso y versátil.

Las nuevas formas de trabajo y la digitalización forman ya parte de lo cotidiano, se han incorporado a la rutina diaria, tanto en la vida privada como en la profesional, por eso las cosas ya no son lo que eran.

La mayoría de los archivos, archivadores y documentos archivados han dejado de estar a la vista para, instalarse en la nube, en pendrives o en discos duros, todos ellos formatos de archivo mucho más eficientes y accesibles que los que los han precedido en largas hileras de archivadores físicos que, en ocasiones, han ocupado habitaciones enteras e, incluso, naves industriales.

Como fabricante de muebles de oficina, esta transformación te ha dado de lleno y eres el primero en constatar que las oficinas y los despachos de hace apenas tres décadas, parecen casi decimonónicos, comparados con los actuales que están más cerca de un salón minimalista, pulcro y espacioso.

Esto, en cuanto a archivos de información pero es que, en cuanto a material de oficina, la paulatina disminución del uso de papel, también ha traído cambios de gran calado que se han plasmado en diseños mucho más funcionales de líneas limpias y definidas.

Los muebles de oficina destinados a ordenación, como pueden ser los escritorios con cajones, más allá de su misión específica de sostener la tecnología periférica necesaria, se plantean ahora como mobiliario limpio y diáfano de funcionalidad extrema, o lo que es lo mismo, de organizadas cajoneras y armarios de almacenamiento provistos de apertura por presión ligera, push, que dan un plus de levedad y comodidad al puesto de trabajo, buscando, quizá, el máximo rendimiento profesional disminuyendo, lo más posible, el esfuerzo físico.

Llegados a este punto, es necesario diferenciar entre dos escenarios de trabajo que, actualmente, están estabilizándose como opciones laborales: oficina en el propio domicilio, para trabajo en remoto, y la no ya tan tradicional oficina presencial.

Cada uno tiene unas posibilidades, necesidades y soluciones de almacenaje propias y muy diferenciadas. Trabajo en remoto o teletrabajo. ¡Quién te ha visto y quién te ve! Hasta antes de ayer, casi un perfecto desconocido y, a día de hoy, uno más de la familia.

La oficina en casa es un concepto que los fabricantes de muebles parecían estar esperando, a tenor de la velocidad a la que han respondido a la demanda con muebles versátiles que se adaptan a las nuevas necesidades laborales que, en realidad, no lo son tanto.

Antes de 2020 ya eran muchos los trabajadores freelance que no acudían regularmente a una oficina porque tenían la oficina, el despacho o el estudio en unas casa diseñada contando con espacio para la actividad profesional.

Ahora, ya sabemos que las cosas han cambiado.

Viviendas pensadas para la vida privada, han tenido que reinventar espacios profesionales y ahí, los fabricantes de muebles de oficina han acudido en su ayuda mostrando en sus catálogos opciones versátiles y polivalentes que han resuelto situaciones realmente complicadas con diseños de ordenación de lo más creativos y eficientes, llevándolos a cabo de una forma tan imaginativa, útil y estética, que han conseguido hacer de la necesidad, tendencia.

¿Y qué ha pasado en las oficinas?

Pues lo mismo pero diferente.

Las oficinas, por definición, son lugares ordenados. Siempre lo han sido y siempre lo serán, pero nunca se habían dado condiciones tan perfectas, nunca se habían conjugado los astros de tal manera que todos los elementos implicados, que todos los factores que forman parte de un espacio de trabajo conjunto, incluido el humano, desembocasen en la creación y disfrute de un orden tan luminoso como eficaz.

Y parte de la responsabilidad, de ese cambio de criterio, la tienen los fabricantes de muebles de oficina y sus soluciones de ordenación que, en sintonía con los cambios tecnológicos y con la tendencia a buscar espacios de trabajo lo más agradables y, -que tanta luz no nos ciegue-, lo más productivos posible, han ideado soluciones de almacenaje tan eficientes como estéticas.

El estilo abierto manda, el que permite que la luz inunde las oficinas iluminando hasta el último rincón y exige estancias que han sido amuebladas con mobiliario de almacenaje claro, fabricado a partir de materiales nobles y ligeros, provistos de mecanismos que permiten desplazarlos con el mínimo esfuerzo ya se trate de archivos, de armarios o de dinámicas cajoneras, por otra parte, perfectamente compartimentadas.

Un mobiliario de ordenación flexible y versátil que atiende las necesidades de orden desde la eficiencia, sin descuidar la estética y sin dejar de aplicar las últimas novedades que puedan contribuir a crear espacios de trabajo que, estando más y mejor organizados, más organizados, aumenten el bienestar y la productividad de las personas que los habitan.