Toda una revolución en la fabricación de patas de madera para muebles

Toda una revolución en la fabricación de patas de madera para muebles

¡Quién se lo iba a decir a ellas!

La verdad, es que es probable que muy pocos imaginaran lo que estaba por llegar. Seguramente, alguna mente creativa y visionaria lo reveló en algún círculo de diseño, de creación, o en alguna tormenta de ideas. 

Y es ahí donde estamos ahora con las patas de los muebles de madera, en ese momento pleno de inspiración que, a los buenos profesionales de la fabricación de muebles de madera, los ha pillado trabajando.

La revolución ya ha estallado, los equipos de diseño funcionan a pleno rendimiento y ellas, de nuevo, en primera página. ¡Las reinas de la fiesta!

Ellas, que vivieron su edad dorada, se han mostrado tan humildes, tantas veces invisibles, y tan poco consideradas, que casi era imposible reparar en su presencia estética más allá de su utilidad. Pasaron de ser indispensables a casi ni ser tenidas en cuenta más que como complemento. Seguramente ancladas a muchos con que hagan su trabajo y no desentonen, basta.

Así ha sido durante una buena parte de la historia de la fabricación de muebles. No es que no tuvieran importancia, que la tenían y se la daban, eso sí, en su justa medida y , esa medida, solía ser proporcionalmente muy inferior a la que se daba al resto de las piezas. Así son las cosas, se pasa de la primera página a la contraportada sin darse cuenta, sin querer y, por supuesto, sin merecerlo.

Y de repente, aunque no tanto; como por arte de magia, pero sin truco; sin encomendarse ni a Dios ni al diablo. ¡Zas! Ahí están, atestiguando toda una revolución en la fabricación de muebles, ellas, las revolucionarias patas de madera para muebles.

Y no se trata de justicia poética, ni mucho menos, esta revolución va en serio y, si no estás convencido, echa un vistazo a las tendencias. Puedes optar entre lo último de lo último, si lo que buscas es comprobar los efectos de la revolución o, si la curiosidad está entre tus cualidades, remóntate unas temporadas atrás para poder ver el proceso revolucionario, tan silencioso como deslumbrante, de los comienzos y primeros pasos de la revolución en la fabricación de patas de madera para muebles.

Recobran su protagonismo ¡y qué protagonismo!

Actualmente, unas patas de mueble pueden definir el diseño, pueden guiar el resto del modelo, incluso, pueden abrir nuevas tendencias de mercado como ha ocurrido con los muebles industriales destinados a cualquier propósito, desde cocinas, a salas y salones, o espacios de trabajo -tipo coworking-, pasando por dormitorios, apartamentos tipo loft, cafés, bistros e, incluso, tiendas, especialmente, las relacionadas con alimentación saludable y sostenible; de moda respetuosa con el medio ambiente y, por supuesto, centros de terapia de las más variadas índoles.

El horizonte se antoja infinito. Ellas pueden ser cualquier melodía en una orquesta en la que los fabricantes de muebles de madera más despiertos, competentes y eficientes, han asumido que van a marcar el paso.

Las patas de madera han saltado de un discreto puesto en el proceso de fabricación de muebles, a ocupar la pasarela.

El público del front row, que dirían los influencers más fashion, está absolutamente embelesado porque ha descubierto un elemento que, si bien siempre estuvo ahí, ahora se ha revolucionado y se presenta como pieza indispensable para que un diseño adquiera personalidad propia, exclusiva, única y, lo más asombroso, innovadora.

Y no es solo que la revolución de las patas de madera para muebles haya llegado para quedarse, que así es, lo más impactante de este objeto de diseño, es que se ha transformado en objeto de deseo. Ya nadie se conforma con unas patas cualquiera, ya no se esconden bajo estructuras o telas, no, ahora, ellas son las protagonistas.

La revolución de las patas de muebles de madera no es un movimiento pasajero, es tendencia y lo va a seguir siendo. Los fabricantes de muebles que han sabido leer ese guiño de la historia del diseño y no se mueven del front row, están de enhorabuena, las musas los han pillado trabajando.

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