Y no ha sido una elección difícil, en absoluto. Las tiendas de bricolaje solo han tenido que mirar el horizonte empresarial del futuro, coger sus equipos y subirse a la ola de la venta online.

¿Cuestión de fe? De eso nada, como mucho de intuición, que el comercio online ya ha demostrado todo lo que tenía que demostrar en muchos campos dentro y fuera de nuestras fronteras. En estos momentos, esa ola ha ganado volumen y fuerza, identidad propia. Está aquí y ahora, esta pasando y no va a esperar por nadie. Iría contra su propia naturaleza.

Los que prefieran esperar a que vuelva la tabula rasa, están en su derecho pero esa calma chicha solo les traerá, comercialmente hablando, eso, calma y financieramente hablandoÉtodo lo contrario porque quedarse fuera del mercado puede traer muchas cosas pero, precisamente, calma, no.

¿Es tan determinante como para afirmar que el bricolaje se pasa al online?

Sí, es así de contundente, lo que no significa que las tiendas físicas vayan a desaparecer, ni mucho menos. Es más bien que el camino se despliega y que hay que seguir llegando a todas partes, aquello de que la ubicuidad es un don, deja atrás su condición de milagro y pasa a ser un hecho absolutamente tangible porque, si estás online, estás en todas partes.

Eso lo saben muy bien las empresas que abrieron camino consiguiendo, por ejemplo, que las compras online en España representaran ya más de 11% del total de ventas, hace menos de cinco años, (sí, antes de la pandemia, que luego nos ocuparemos de ese detalle de gran peso específico en la venta y compra online).

Se trata de datos de 2017 que si avanzamos un poco más, – solo cinco años, pandemia incluida, que es lo mismo que decir que tenemos en cuenta el acelerón del E-commerce -, encontramos que el comercio online creció más de un 20% en 2020, llegando al 36%, y que las previsiones indican que se espera un crecimiento del 24% en 2021.

¿Vértigo? Ni soñarlo. Agárrate fuerte y busca a los mejores para formar equipo, la aventura no ha hecho más que empezar. Tómate un momento para digerir la información. Quizá los datos llamen a reflexionar sobre decisiones tomadas hace cinco años, tres, uno o, tan solo, una semana. O con más urgencia, sobre una decisión que, de manera apremiante, es necesario tomar ya.

Una pregunta directa, y una pista por si te ayuda: en un océano tecnológico en constante movimiento ¿prefieres surfear o buscar la calma chicha? Si has elegido la primera opción, ya estás dentro. Como el bricolaje, te has pasado al online sin que eso signifique que renuncias a todas las demás vías de venta y negocio. Has decidido desplegar tus posibilidades, ya sabes, has sabido ser agua, my friend.

Estás en una nueva liga, tu empresa explora, en primera persona, una dimensión desconocida. ¿Cuáles son los protocolos? ¿Qué hay que ofrecer al cliente para fidelizarlo? Las herramientas para el comercio online son similares a las del comercio tradicional, buscan llamar la atención de los clientes, de todos los clientes, de los habituales, de los ocasionales y, por supuesto, de los potenciales. La diferencia está en cómo lo hacen y en un factor único y exclusivo del E-commerce: la rapidez.

La rapidez en prestar un servicio, en comprometer una compra y en entregarla dejando al cliente absolutamente satisfecho. Los catálogos son los encargados de ofrecer el escaparate online para los clientes que realizan una búsqueda concreta. Deben estar alojados en webs de empresa diseñadas para que el cliente sienta que está siendo atendido personalmente en su búsqueda, que cualquier duda será resuelta, que todo va a salir bien.

¿Cómo? Por ejemplo con seguimiento de asistencia personalizada que, entre otras cosas, puede ofrecer precios y presupuestos concretos por los servicios que el cliente busca.

Los compradores online llevan mucho tiempo en esto, se han acostumbrado al ritmo de cada gestión, lo han interiorizado y, por nada del mundo, van a aceptar un vals si están acostumbrados al Rock and Roll y viceversa. Que quede claro, si no encuentran lo que buscan en una página concreta, se irán a otra, sin duda.

¿Qué necesita una tienda de bricolaje para lanzarse a la venta online con todas las garantías?

Abrir los ojos porque un momento como éste, una tormenta tan perfecta, puede no volver a darse en mucho tiempo. Ahora mismo hay sitio pero, probablemente en unos meses, ni al fondo. La pandemia ha traído con ella la eclosión del E-commerce y las ondas de esa explosión han alcanzado al bricolaje en una especie de renacimiento del DIY.

El bricolaje se ha pasado al online porque ya iba tocando, es cierto, pero sobre todo, porque el cliente ha descubierto un mundo de posibilidades que antes desconocía y que le permiten avanzar en su exploración del DIY, de nuevos productos y de sus propias habilidades de una forma muy placentera.

Y tu tienda de bricolaje online está ahí, justo ahí, apareciendo la primera en el listado ante los ojos expectantes de ese cliente que busca en internet un espacio amigo en el que poder volcar todas sus necesidades e inquietudes y, no lo olvides, recibir una respuesta instantánea.

Es necesario que, cuando entre en la web de tu tienda de bricolaje, -que será cuando lo necesite, le convenga o se le antoje, por eso es esencial la disponibilidad constante para todo tipo de consultas-, se sienta único, por supuesto pero, además, tiene que encontrar una atención a la altura de su experiencia en E-commerce. Ofrécele ese catálogo que le muestre todo lo que busca, al mejor precio y con ofertas personalizadas, con la garantía de atención y el seguimiento en el proceso post venta que consigan la magia de la fidelización.

No lo decepcionarás porque si tu empresa de bricolaje ha pasado al online, es porque vas a estar a la altura.