Cuando alguien busca convencer, cuando se quiere sentar precedente, cuando se aspira a convertir un pensamiento en dogma, se afirma que la idea en cuestión es válida porque está en el subconsciente colectivo.

Y ya está, todo dicho, no hay discusión posible.

Aclaro que, a veces, es cierto y a veces, no.

En esta ocasión es tan cierto como que hay noche y día, la célebre frase cargada de contenido: lo clásico no defrauda nunca, está en el subconsciente colectivo, casi, como si se tratara de una religión.

De ahí partimos y, con este principio, las cosas solo pueden ir a mejor cuando aplicamos esta frase a los herrajes decorativos que arrollan como tendencia, a los herrajes decorativos que vuelven con la fuerza clásica de siempre pero sutilmente matizados por la palabra que se ha convertido en el abracadabra del diseño actual: vintage. Lo vintage, ese boomerang incansable asociado a la belleza, la calidad y la durabilidad, está, de nuevo, de rabiosa actualidad.

¿Qué es lo que aportan los herrajes decorativos vintage para que siempre acaben volviendo?

Probablemente que nunca se van del todo.

Los boomerangs, es lo que tienen, se alejan, dejan espacio para tendencias frescas como el frisbee, pero siempre, siempre, acaban volviendo. Y cada vez que vuelven lo hacen con más fuerza y con una capacidad transformadora multiplicada. Probablemente eso es lo que hace de ellos piezas realmente valiosas, su inmenso potencial.

Y tus clientes lo saben. Y los buscan.

Pónselo fácil. Pero no demasiado.

La misma estrategia de lineales puede no servir para todos. Recuerda que lo que los une es el objeto, el herraje, no la manera de encontrarlo. La mayoría de ellos coinciden en ser clientes exigentes que saben valorar el poder de un herraje decorativo para convertir un mueble antiguo en un mueble vintage, porque han visto con sus propios ojos el proceso en otras ocasiones, han sentido el toque mágico y exclusivo que le da un plus, un must. Ellos y ellas saben de lo que hablan.

Deja que algunos de tus herrajes vintage estén en los lineales a la altura de los ojos, después de todo han llegado ahí por ser tendencia, demandados por el público y tus clientes tienen que verlos con facilidad, pero no descuides esas zonas especiales para los curiosos, las zonas bajas de acceso menos sencillo, donde también colocas los objetos más pesados para salvaguardar a tus clientes de posibles accidentes.

Esa especie de cajón de sastre para exploradores, hará las delicias de los más curiosos que descubrirán herrajes decorativos vintage con un entusiasmo e interés que los fidelizará para siempre al asumir, sin remedio, que solo en tu tienda es posible encontrar lo que estaban buscando, solo en tu tienda podrán vivir esa sensación.

Los herrajes vintage tienen un poder de seducción especial, una cualidad que los hace diferentes. Cuando un mueble incorpora un herraje clásico se produce una reacción singular. Y cuando decimos singular queremos decir que no todos los herrajes decorativos vintage y los muebles para los que han sido elegidos obtienen los mismos resultados. Siempre son resultados singulares.

Esa es una de las claves de su éxito, la capacidad para personalizar un objeto.

Un mueble antiguo, pasado de moda o viejo, recuperado y aderezado con un herraje decorativo vintage, puede acabar siendo el más moderno de los muebles o convertirse casi en una pieza de anticuario o ser vanguardia que anuncie el regreso del boomerang de nuevo.

La personalidad de un herraje decorativo vintage tiene ese atributo de lo clásico que lo hace especial. No se sabe si es por otra de esas ideas presentes en el subconsciente colectivo: lo clásico nunca pasa de moda; o porque recuerda a un modo diferente de vivir, más distinguido, más slow y hasta más elegante.

Sea como fuere, los herrajes decorativos ofrecen a los muebles posibilidades exclusivas que van más allá de la exigencia estética habitual propia de cada cliente. No buscan solo un herraje decorativo vintage, están buscando que la integración absoluta entre su mueble y ese herraje, de como resultado una pieza única, con personalidad propia y, si me apuras, con alma, porque los herrajes decorativos vintage tienen la habilidad de inspirar un pasado y eso es, casi, casi, como tener alma.

Y no hay reglas, eso también lo sabes ¿no?

Un herraje decorativo clásico prácticamente descatalogado puede convertirse en el objeto de deseo de un cliente, en la pieza que falta para que su mueble posea, de verdad, esa pátina vintage que busca y busca y no encuentra.

¿La moraleja? El boomerang vintage siempre vuelve, cuida tu stock y tus diseños, en la medida de tus posibilidades, son una baza segura, aunque creas que no es muy fácil jugarla porque no hay muchas pistas sobre qué tipo de herrajes decorativos vintage, qué diseños, es mejor tener en mente para el regreso de lo clásico, confía en tu instinto, seguramente ya habréis recibido juntos algún que otro boomerang.

Los materiales de los herrajes decorativos vintage son diversos y los diseños prácticamente inagotables, procura mantener siempre una selección para encarar el primer aldabonazo de la vuelta a lo clásico porque ya sabemos y hemos comprobado que, sí o sí, llegará.

Acumula experiencia y alimenta tu intuición, deja que el tiempo te aporte su sabiduría y , poco a poco, mientras tu profesionalidad va convirtiéndose también en un clásico, irás descubriendo los misterios de los viajes de ida y vuelta de lo vintage hasta ser capaz de anticiparte a ellos e, incluso, de ser la mano que lance el boomerang.